Crítica
90 km aho-zirika
Comisariado por Gema Intxausti, el programa HARRIAK ha abierto otra exposición en Agurain, en Zabalarte Etxea. En la exposición María Cascón, Jon Ibala y Mar Torre.
María Cascón. En sus fotomatones encontramos pura frontalidad. Un gran grupo de retratos -algunos se repiten y dispersan- nos mira y nos da la espalda. Caras y caras entre las que sabes que no vamos a encontrarnos, recordándonos el poder de la imagen para incluir y excluir. Es fácil pensar en los fotomatones de Gema Intxausti, donde la artista manipula el medio desde dentro, explorando sus posibilidades performativas y representacionales. En María la aproximación parece opuesta: la imagen no se problematiza desde el objeto, sino desde la intención. Al forzar una ingenuidad desprejuiciada, ajena al cinismo y la ironía, el gesto de llenar la sala con estos retratos se convierte en una invitación a una aceptación radical de la vida: esto es lo que hay, diviértete.
Jon Ibala. Sus pinturas se construyen por capas: colores y contrastes intensos, gradientes contenidos en formas geométricas, espacios sugeridos con texturas o elementos figurativos naif. Un proceder que recuerda a la pintura de Damaris Pan. Se alejan de él dos cuadros que se dan la espalda sobre pilares de madera. En el anverso, un busto desdibujado mira con desdén algo que acaba de pasar a nuestra izquierda, mientras fuma. En el reverso, una figura verde retorcida y sumisa recibe el impacto de pinceladas azules cruzadas y muestra sus órganos.
Mar Torre. Imagen 38, que hasta ahora había utilizado un seudónimo que envejecía (Imagen 29*, Imagen 31*…), se presenta por primera vez con su nombre en un gesto de revelación del yo al estilo de Martin Margiela. Lo mismo sucede en sus esculturas: al plegar sistemáticamente fotografías impresas en folios, deja siempre algo atrás, sugiriendo que lo visible está siempre marcado por lo que permanece oculto.
Estas esculturas despliegan un imaginario genérico: selfies, paisajes, interiores, calles… creando una imagen latente, de baja intensidad y estética lo-fi, que resulta iconoclasta. En ellas, lo icónico tiene el mismo valor que la mancha negra de tinta o los bordes del folio, presentes como marco geométrico.
Nada domina sobre nada, y el gesto sutil de dejar un folio sobre una silla o una mesa se amplifica mediante la repetición. Así, estos pequeños mundos posados adquieren entidad de horizonte, que se mira a sí mismo mientras es mirado. Autónomos, presentan fragmentos de una vida que parece ordenarse de forma predestinada. Hacen de lo cotidiano un ejercicio de estilo individual fuera de foco. Como Mar-tin Mar-giela, o Imagen 38.

90 km aho-zirika
María Cascón, Jon Ibala y Mar Torre
Del 5 al 31 de julio de 2025
Zabalarte Etxea
Mediadora: Gema Intxausti