harriak: «Y me abrigué con tu palabra de fuego»

Las historias se escriben sobre soportes.
Dispositivos que portan la marca inscrita, así como su propia genealogía.

Nos cuenta el mito que por mandato de los dioses, Prometeo y Epimeteo tuvieron la labor de revestir de atributos a todas las especies mortales que brotaron aquel día de la Génesis. Epimeteo se encargó de este repartimiento. Para asegurar que ninguna especie fuera aniquilada, Epimeteo entregaba a unos animales la fuerza pero no la rapidez, a algunos los dotaba de alas y no de aletas y a otros los armaba de cuerpos duros, los abrigaba con pelo espeso, los revestía de colores bellos o les daba venenos mortales… Parecía que todo se había adjudicado de manera equitativa, y ya, cuando no tenía más atributos que repartir, se dio cuenta de que aún faltaba por equipar la especie humana. No tardó en llegar su hermano y ver al hombre desnudo; Prometeo no encontró otra salvación para los humanos que robar el fuego de los dioses. Y así, bajo a la tierra, la miró a los ojos, y la humanidad se desmarcó entre lo animal y lo divino. Fue entonces cuando Prometeo le dijo:

 — Ten, un hilo de luz para tu frío.

 


 

 

Inauguración el 17 de julio a las 12:30 horas en el centro Eskolondo, Ea.

Actividad complementaria el 14 de agosto.